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    Querido 2021: quiero la transformación digital de mi ONG.

    La transformación digital es la única oportunidad de las entidades sin ánimo de lucro para adaptarse, reinventarse y sobrevivir. No importa si tu ONG es pequeña o grande, si no tienes recursos suficientes, si te asustan las nuevas tecnologías o si no sabes por dónde comenzar: este 2021 debe ser el inicio. 

    El Tercer Sector no debe integrar sólo las tecnologías o herramientas en todas sus áreas, sino cambiar su organización, la forma en que opera y transformarse para adaptarse al mundo digital. Y el cambio no es sólo tecnológico, sino también cultural, estructural y de recursos. 

    Por eso, en este post de SocialCo (donde llevamos ya unos kilómetros recorridos) te contamos algunas de las cuestiones que debes tener en cuenta a la hora de pensar tu cambio, pues como explica Julio Cerezo “la digitalización puede ser una vía para ser más eficientes, eficaces e innovadores en el desarrollo de una labor importante”. 

    Pero, ¿por dónde empiezo? 

    Antes de iniciar la transformación digital de nuestra organización, debemos conocer el grado de madurez tecnológica en que se encuentra. Solo así sabremos cuál es nuestro punto de partida y después, podremos definir la visión de este proceso de cambio, los objetivos y la estrategia. 

    Por ejemplo: ¿Somos capaces de mejorar la forma de trabajar del personal con las nuevas tecnologías? ¿Funcionan bien nuestras redes sociales? ¿Existe una visión transformadora de nuestra organización? ¿Y una cultura tecnológica? Y estas respuestas nos llevan a la primera parada de nuestro viaje:

    1. Conocer el grado de madurez tecnológica

    Debemos evaluar nuestro grado de madurez digital midiendo las capacidades, los puntos fuertes y las debilidades de nuestra entidad por ejemplo a través del Indicador de Madurez Digital, que cuenta con varios instrumentos (recurso humanos, la cultura dentro de la entidad o por ejemplo la relación con los donantes). Según el estudio “Cómo transformar tu fundación y no morir en el intento” tenemos cuatro niveles:

    • Tradicional. Son las que se plantean la transformación digital. Utilizan algunos canales digitales, aunque no consiguen explotar sus beneficios y se caracterizan por su inmadurez en la cultura digital.
    • Medio. Son las que tienen iniciativas digitales puntuales definidas o en proceso de implementación, pero carecen de un plan estratégico que les permita alcanzar objetivos y extender la cultura digital.
    • Avanzado. Son las que han puesto al cliente en el centro de su estrategia. Las áreas de tecnología y negocio están alineadas y siguen los objetivos definidos dentro del plan. Además, el equipo cuenta con conocimientos avanzados en temas digitales.
    • Digital. Son las que han conseguido adoptar una cultura digital, dominando la transformación digital y haciéndola parte de su día a día. Utilizan metodologías ágiles y el equipo está en constante formación en temas digitales.

    2. Definir la visión del proceso digital

    Hablar de visión significa responder a la siguiente pregunta: “¿Qué queremos conseguir con nuestro proceso de transformación digital?” Su respuesta nos lleva a plantearnos unos objetivos a través de cuatro grandes bloques según el Informe de “La transformación digital en las ONG”:

    • Comunicación y captación. Se trata del marketing y el fundraising, es decir, cómo la digitalización ofrece nuevas vías para captar recursos o mejorar las que tenemos. Durante el coronavirus, “el fundraising digital ha tomado un gran protagonismo, convirtiéndose casi en el único canal con el que han contado las organizaciones”, según explica el artículo ¿Es la hora del fundraising digital? del ElDiario.es. Y sí, es la hora del fundraising. Por ejemplo, la campaña #CruzRojaResponde”, que la organización lanzó para frenar el impacto del coronavirus en España, ha logrado recaudar 5 millones de euros vía online, de los 13 millones ingresados a través de particulares, lo que supone un porcentaje histórico: casi el 40%.

    Mujer trabajando en la campaña de Cruz Roja Responde

    Otro ejemplo que demuestra esta afirmación es la plataforma de microdonaciones Migranodearena.org, que al inicio de la pandemia lanzaron la iniciativa #coronaretos y en sus dos primeros meses recaudaron 1.876.000 euros (la misma cantidad que durante todo 2019) a favor de 160 campañas relacionadas con la COVID-19, en las que han participado más de 12.000 donantes.

    • Influencia. Las nuevas tecnologías han creado nuevos canales y espacios para llevar a cabo las campañas de influencia, una de las actividades que muchas entidades ya desarrollaban anteriormente, aunque a menor escala. Por ejemplo, la campaña de sensibilización #PanParaMañana lanzada por la Fundación Secretariado Gitano y dirigida a la generación Z para reclamar oportunidades laborales para la juventud gitana. O ya os contamos cómo algunas grandes organizaciones se han sumado a TikTok a ritmo de trap para llegar a la juventud y concienciar sobre el coronavirus. 

    • Productos y servicios. Son las herramientas digitales creadas con el objetivo de que las ONG ofrezcan un mejor servicio a los colectivos más vulnerables. Es en esta área en la que la aplicación de mejoras tecnológicas tiene un impacto directo en la calidad de la misión. El 54% de las organizaciones americanas ha realizado la transición de programas presenciales en línea y el 42% ha desarrollado programas completamente nuevos en respuesta a las necesidades de las personas. Estos datos, publicados en este informe, demuestran los rápidos avances en tecnología.

    Por ejemplo, la App “Acércate a la discapacidad”, creada por la asociación Aspaym y el Consejo de la Juventud de Castilla y León, se ha propuesto acercar a las y los adolescentes la realidad de la discapacidad, con herramientas que incluyen un simulador para vivir en primera persona las consecuencias. Otro gran ejemplo sería la labor de seguimiento telefónico por videollamada a la población mayor, así como de detección de personas mayores en una situación de soledad más acusada y sin red de apoyo de la ONG Grandes Amigos

    O gracias a la herramienta de la geolocalización, el proyecto humanitario “Missing Maps” se dedica a crear mapas detallados de las partes del mundo que son vulnerables a desastres naturales, conflictos armados y enfermedades epidémicas de manera colaborativa.

    • Gestión interna. Hace referencia al uso de la tecnología para mejorar los procesos internos de la organización y, además, reducir costes (herramientas de comunicación interna, herramientas de gestión de proyectos, CRM…).

    3. Plantear la estrategia digital

    La visión debe trasladarse a una estrategia digital que detalle las prioridades y los recursos que vamos a asignar para definir un plan. Además, es importante disponer de un plan que se monitorice para evaluar los resultados. Un consejo es ir marcando objetivos de corto o medio plazo, para no perder la motivación en nuestro camino en la transformación digital.

    Sobre la estrategia, Michael Wilson publicaba en 2015 un artículo donde reflexionaba la visión estratégica del sector en el mundo digital. Comparaba la realidad del sector en el ámbito tecnológico con poner pegatinas a un viejo coche de veinte años para que parezca un coche de carreras y creernos que lo es porque lo parece.

    Como Wilson explica “la clave es que necesitamos visualizar el futuro digital de nuestra organización sin fines de lucro, una visión convincente de adónde va y por qué es imprescindible. Si no es así, seguiremos pintando un coche para que parezca de carreras”. Por esta razón, la pregunta central que nos debemos plantear es: ¿Mi organización está lista para ser interrumpida?

    Tres pasos de la transformación digital

    ¿Cambio de era o era de cambio?

    Desde lo local hacia lo global, el Tercer Sector lucha contra el hambre, la desigualdad, la pobreza, la violencia o el cambio climático en un mundo inmerso en la Cuarta Revolución Industrial, donde la Industria 4.0 va ganando peso con el Internet de las Cosas, la Inteligencia Artificial, los cobots, el big data o las campañas de fundraising 360º.

    Sin duda, el deseo de utilizar estas herramientas y modelos digitales en nuestra organización ha aumentado con la llegada del coronavirus. Sin embargo, la transformación digital no es un proceso rápido, sencillo y mágico a golpe de varita, sino todo lo contrario; pero también sabemos que es el camino necesario que deberá recorrer nuestra entidad para su supervivencia.

    Además, hemos visto ejemplos inspiradores de digitalización por parte de las entidades del Tercer Sector que han multiplicado esfuerzo, ingenio y creatividad para adaptarse a la nueva era de cambio y poder estar cerca de las personas que más lo necesitan. Pues una cosa está clara: la transformación digital no solo trata de tecnología, procesos o modelos digitales, sino de personas y de cómo nos relacionamos con ellas. 

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