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    La accesibilidad cognitiva: la llave para comprender el mundo.

    Todas las personas tenemos el derecho a comprender el mundo que nos rodea. A entender los libros que leemos, las leyes que nos gobiernan, la tecnología que nos conecta, los productos que compramos o los dispositivos que usamos. Pero el mundo, a veces, es difícil de comprender, sobre todo para las personas con dificultades de comprensión como por ejemplo las personas con discapacidad intelectual, con deterioro cognitivo o trastorno del espectro autista. 

    Por eso existe la accesibilidad cognitiva, una dimensión de la accesibilidad universal, que se define como la condición que tienen entornos, productos, servicios, contenidos y tecnologías que permite la facilidad de la comprensión de los mismos. 

     

    En este post, descubriremos por qué la accesibilidad cognitiva es la llave maestra que permite abrir la puerta a derechos como la salud, la educación, el empleo, el voto o la información; pues es una herramienta necesaria para construir un mundo más justo, rico, equitativo e inclusivo. Y como bien explica Sara Rodríguez “percibir la accesibilidad cognitiva es todo un reto”, donde el mayor desafío se encuentra en el mundo digital.  

    La accesibilidad cognitiva como “derecho llave”

    La accesibilidad universal es “aquella condición que deben cumplir los entornos, procesos, bienes, productos y servicios, así como los objetos o instrumentos, herramientas y dispositivos, para ser comprensibles, utilizables y practicables por todas las personas en condiciones de seguridad, comodidad y de la forma más autónoma y natural posible”. Y tiene cuatro herramientas: 

    • Incluir las necesidades de todas las personas desde el primer momento, desde que se está pensando en el diseño mismo (en lugar de hacerlo al final, incluyendo adaptaciones para que el original sirva a todos). Esto se llama Diseño Universal. Por ejemplo, pavimentos diferenciados en textura y color que informan sobre cruces de calle o edificios que se han diseñado tomando como centro a la persona que los va a utilizar. 
    • Transformar espacios y objetos existentes, es decir la supresión de barreras. Por ejemplo, reducir el desnivel de la acera en los pasos de cebra o añadir información sonora sobre el recorrido en tiempo real del metro. 
    • Encontrar el equilibrio entre lo necesario y lo factible, pues no siempre se puede transformar algo y entonces tendremos que realizar los ajustes razonables. Por ejemplo, para las personas signantes leer los subtítulos en un vídeo es un esfuerzo mayor, un ajuste razonable sería subir a la web vídeos con varios formatos (en lengua de signos, subtítulos, etc). 
    • Y buscar experiencias equitativas a través de la accesibilidad desapercibida. Hay dos estigmas a combatir en este método: que es caro y feo. Por ejemplo, los baños ortopédicos para personas con movilidad reducida. Se puede construir un baño gracias al Diseño Universal adaptado, pero que no se note. 

    Asimismo, la accesibilidad universal es la suma de tres dimensiones: 

    • La accesibilidad física, que garantiza el traslado, la movilidad, la aprehensión y manejo de objetos. 
    • La accesibilidad sensorial, que garantiza el acceso y percepción de la información. 
    • La accesibilidad cognitiva, que garantiza la fácil comprensión de la información y el entorno. 

     

    ¿Quién no se ha desorientado nunca en un hospital? ¿Quién no entiende una ley por su complejo lenguaje jurídico? ¿Quién no ha encontrado el baño en un edificio al no estar bien señalizado? Aunque una persona no tenga dificultades de comprensión, su vida es más fácil si el esfuerzo cognitivo se reduce. Y es que, al igual que otras dimensiones de la accesibilidad universal, la accesibilidad cognitiva beneficia a todas las personas

    Aunque hay personas que necesitan más la accesibilidad cognitiva como aquellas con discapacidad intelectual o del desarrollo, las que no saben leer, las que no conocen el idioma, las que tienen trastornos de aprendizaje o las personas mayores. Pero, ¿y de cuántas personas hablamos? Por ejemplo, en España hay casi 270 mil personas con discapacidad intelectual -tantas como las que viven en Gijón- y casi 9 millones de personas mayores -más personas de las que viven en Andalucía-. A nivel mundial: 1 de cada 3 personas tienen problemas de accesibilidad cognitiva según la OMS.

    La Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad ONU establece la accesibilidad como un derecho por primera vez en 2006 y se ratifica en España en 2008. Pero, el término «accesibilidad cognitiva» no aparece en la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad. Por eso, en diciembre de 2020, Plena inclusión lanza la campaña #AccesibilidadCognitivaYA y reivindica el derecho para que la accesibilidad cognitiva sea ley en España. 

    ¿Cómo percibir la accesibilidad cognitiva?

    Percibir la accesibilidad cognitiva en el mundo digital es todo un reto porque al contrario que el mundo real, no existe la dimensión física, sino sólo la simbólica. Y por ello, a todas nos cuesta verlo, aunque como dice la canción #tumasyo es “cuestión de saber mirar”. 

     

    Entonces, ¿cómo aprendemos a mirar? Dentro del proceso de comunicación, según The Arc (Organización estadounidense de y para personas con discapacidad intelectual), la accesibilidad cognitiva debe cumplir cuatro requisitos para que la información sea accesible, os lo contamos en “lectura fácil”: 

    1.Disminuir la memorización
    como herramienta
    para recordar información.

    Por ejemplo, con la señalización
    de los espacios
    a través del wayfinding.

    O con la señalética,
    la señalización clara y sencilla
    favorece la circulación segura
    y autónoma de todas las personas. 

    2. Utilizar varios formatos
     complementarios
    (visual, audio, gráfico, etc).

    Por ejemplo, esta cartelería
    para prevenir el COVID19. 

    3. Reducir las habilidades
    organizativas complejas
    del destinatario.

    Por ejemplo,
    hacer más intuitivos
    los espacios con la usabilidad. 

    4. Presentar un vocabulario
    o lectura comprensibles
    para los receptores

    Como el lenguaje claro
    o la lectura fácil, dónde 

    existen varios libros adaptados
    como ‘El Principito’,
    ‘Feminismo para principiantes’
    o la Constitución española

    Y en SocialCo, cómo nos gusta resolver los retos y hacer visible lo invisible, este post solo es el primero de varios contenidos sobre la accesibilidad cognitiva que iremos publicando en el blog. Eso sí, si queréis seguir informados, os animamos a que os suscribáis a nuestro boletín. 

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